La hipótesis del plasma joven, finalmente con datos
Décadas de experimentos de parabiosis (conectar circulatoriamente un ratón joven con uno viejo) demostraron que el plasma transmite señales pro- y anti-envejecimiento. La pregunta clínica era: ¿se puede aprovechar este principio en humanos sin transfundir plasma de otra persona?
La respuesta moderna es recambio terapéutico de plasma (TPE): se separa el plasma del paciente mediante aféresis, se descarta una fracción cargada de factores pro-envejecimiento — citoquinas, autoanticuerpos, proteínas dañadas — y se reemplaza con albúmina humana fresca más electrolitos.
El cuerpo "resetea" gran parte de su perfil proteómico circulante en una sola sesión. Y por primera vez, podemos medir ese reseteo en años de edad biológica.