La hipótesis del peripheral sink, y por qué el plasma importa en el cerebro
En 2001, DeMattos y colaboradores demostraron en PNAS que el amiloide-β cerebral está en equilibrio dinámico con el amiloide-β plasmático a través de la barrera hematoencefálica. Reducir el Aβ circulante en sangre induce un gradiente que extrae Aβ desde el sistema nervioso central hacia la periferia, donde se aclara.
Esta hipótesis del peripheral sink es la base mecanística común — pocas veces explicada así — de dos estrategias muy distintas: los anticuerpos monoclonales anti-amiloide (lecanemab, donanemab) y el recambio terapéutico de plasma con reemplazo de albúmina. Ambos actúan en la periferia, no en el parénquima cerebral.
La albúmina humana transporta ~90% del Aβ plasmático. Reemplazar albúmina envejecida y oxidada por albúmina fresca es, mecanísticamente, una forma de "vaciar el balde periférico".