Por qué el TCE es evento de inflexión de longevidad cerebral
El traumatismo craneoencefálico moderado-severo no es solo un evento agudo. Es un punto de inflexión de la trayectoria neurocognitiva que reabre vulnerabilidades sostenidas: neuroinflamación persistente, alteraciones de barrera hematoencefálica, mayor riesgo de epilepsia post-traumática, depresión, ansiedad, alteraciones de sueño, deterioro cognitivo subjetivo, y — críticamente — mayor riesgo de demencia años-décadas después. Plassman et al. (Neurology 2000) documentó esta asociación en veteranos.
La Lancet Commission on Dementia Prevention (2020, actualizada 2024) lo formalizó: el TCE figura entre los 14 factores de riesgo modificables o establecidos para demencia. No es nicho. No es opcional. El sobreviviente de TCE moderado-severo carga un riesgo neurocognitivo que se compone con el resto de su perfil — y la prevención secundaria del cluster cerebrovascular, manejo de comorbilidades y neuroinflamación crónica es donde la longevidad opera. Coordinación con neurología y neuropsicología es estándar.
El TCE no es un evento que se cierra. Es uno que se sigue.