Por qué Long COVID no es un diagnóstico de exclusión
Long COVID es el primer síndrome post-viral sistémico estudiado en tiempo real con biomarcadores cuantificables. La revisión de Davis et al. (Nature Reviews Microbiology 2023) sintetizó cuatro mecanismos centrales: persistencia viral en tejidos, microcoagulación con depósito de fibrina, autoinmunidad de novo y disfunción mitocondrial. Eso convierte a Long COVID en una condición con biología medible, no en un cajón de sastre.
La cohorte UK de Subramanian et al. (Nature Medicine 2022, n=486,149 con COVID confirmado vs 1.94 millones control) cuantificó 62 síntomas significativamente más frecuentes en infectados a 12 semanas — desde anosmia y disnea hasta caída del cabello, libido reducida y trastorno de eyaculación. La distribución por género, edad y comorbilidad es heterogénea, lo cual exige un enfoque clínico de fenotipos en lugar de un único protocolo.
Long COVID tiene biología — microcoágulos, persistencia viral, autoinmunidad, mitocondria. La pregunta no es si existe, sino qué fenotipo tiene cada paciente.