El paradigma del riesgo cardiovascular — y por qué LDL-C no alcanza
La lipidología moderna ya no se conforma con LDL-C. La medida que mejor predice eventos coronarios es el número de partículas aterogénicas, medido como ApoB (apolipoproteína B) o como LDL-P (número de partículas LDL por ion mobility). Un paciente puede tener LDL-C normal y ApoB elevado — esa discordancia, llamada 'discordant ApoB', es una situación de alto riesgo que el perfil lipídico tradicional pasa por alto.
El estudio INTERHEART (Yusuf et al., Lancet 2004, n=15,152 casos + 14,820 controles, 52 países) identificó nueve factores que explican el 90% del riesgo de IAM: dislipidemia (relación ApoB/ApoA1), tabaquismo, hipertensión, diabetes, obesidad abdominal, factores psicosociales, baja ingesta de frutas y verduras, sedentarismo y consumo regular de alcohol. La Lp(a) elevada — un factor genético — añade riesgo independiente y se mide una sola vez en la vida.
El 90% del riesgo de infarto se explica con 9 factores que se miden y se trabajan. Lo que falta no es la evidencia — es ponerla en práctica antes del evento.